Que olor a mierda! simplemente deberían cortarme la cabeza de un tajo, todo es tan lejano e impersonal… por desgracia eso es solo en mi mente… porque en mi piel… entre mis manos… argh, como desearía no tener sentido del tacto… que textura tan repugnante es esta?! esta humedad y esta pestilencia… siento jugos escurrirse entre mis dedos, ásperas cepas irritando mi piel, como una horda de inmensas bestias en un mundo miniatura, luchando incesantes por adentrarse en cada uno de mis poros…
Y el veneno… puedo sentir como inyectan veneno en las minúsculas venas de mis ojos, siento como mis pupilas se tiñen de otro color.
He perdido mi punto de vista, he quedado ciego.
Demonios! pero que es este olor a mierda?
Pero este sabor, no puedo olvidar el sabor de su lengua…
Que extraños son ciertos momentos de la vida… y son tan raros porque creemos que son normales, hasta que nos percatamos de lo bizarros que son… y el pensar una y otra vez en ellos definitivamente no ayuda… por ejemplo lo que me pasa ahora, puedo recordar cada instante cada segundo de placer cada minúscula sensación mezclándose en mi boca, cada esencia y aroma, en fin, lo bien que se sentía estar ahí en ese momento, ocupando aquel espacio, sentir que el universo no era nada mas que un grano de arena y que dentro de ese ínfimo grano de arena existe toda nuestra realidad y que cada uno de nosotros es un grano de arena atrapado en esa realidad y que por lo tanto cada ser es un universo contenido…
Ven a lo que me refiero?
Recuerdo todo esto pero sin embargo no lo viví así… Al menos no en ese momento… es solo que mi memoria caprichosa ha intentado revivir tantas veces ese instante, que simplemente cada vez que lo recuerda lo reinventa y es otra cosa y ya nada ni nadie puede revivirlo, ni siquiera ella, no así no igual… es por eso que no puedo recordar, es por eso que estoy tan enfermo, es por eso que huelo siempre a mierda y siento cada segundo que pienso.
Pero por mas que me esfuerce y piense mil veces nunca sentiré igual.
Emborracharme de romanticismo, negarme a romper el abrazo de nuestros labios, querer morir así en una mezcla entre suicidio y asesinato.
Querer morir así, con el aliento robado.
Se imaginan? que hermoso seria eso… leer el periódico por la mañana y que la crónica roja diga “se encuentra cadáver de sujeto de identidad desconocida, la policía afirma que la victima fue atracada y asesinada por una dama que robo su aliento el informe forense lo confirma pues el occiso no respira mas”
Desafortunadamente yo no morí, y no recuerdo que falló… no puedo recordar si yo me acobardé y no logre terminar con mi propia vida… o si fue ella quien se negó a asesinarme…
Así que ahora he sido condenado a este lugar… a la locura.
Saben que es la locura?
NO, no lo saben. Creen saberlo pero no lo saben… la locura no tiene nada que ver con la estupidez… La locura es sentir… la locura es sentir cada instante del tiempo y espacio, cada milímetro del universo, cada momento de tu vida nacer y morir y saber que no lo puedes recuperar nunca y pensar en cada ápice de vida que gastaste y tratar de recordar como se sintió y no saberlo… y luego darte cuenta de que gastaste una cantidad incontable de instantes tratando de recordar que se sentía y seguir en un ciclo interminable que simplemente no puedo describir en este momento…
Aunque pensándolo bien la sensación mas cercana que puedo recordar ahora es el vértigo, pero no el vértigo del mundo físico, sino mas bien aquel que surge en el inconciente, aquel que sentimos mientras dormimos y tenemos la sensación de estar cayendo de la cama en una pesadilla, para al siguiente instante percatarnos de que estamos en el suelo con las piernas a medio envolver en una sabana y con un chichón en la cabeza…
Entendieron?
NO, no entendieron. creen que lo entendieron, pero no tienen la menor idea.
La locura no es lo que dije sino lo que callé… esa es la locura, la parte que nadie intuyo en la narración, el dialogo oculto, el subtexto, el momento intermedio entre dos mundos, vivir en el equinoccio, estar atrapado en el umbral sin saber si se esta en una pesadilla o si se esta en el suelo con un chichón en la cabeza.
Ah y por supuesto… todo te termina oliendo a mierda… con el tiempo la locura se vuelve física y es así como los demás saben que uno esta loco. Porque se le cae el pelo, le crece la barba, se esta sucio, se camina encorvado y musitando monólogos interiores, le cambia a uno la mirada… y todo huele a mierda.
Y de pronto un día lo encuentran y lo encierran en un cubo blanco que esta tan cargado de conceptos que da asco, se enoja uno y se indigna porque los de afuera no captan el simbolismo de un loco encerrado en un cubo blanco… porque no están locos y no saben apreciar desde el umbral, no tienen una perspectiva desde el equinoccio.
Un cubo blanco es un placebo, es la medicina que el psicólogo cree borrara la mente del loco… dejara sus recuerdos en blanco.
Pero ellos no lo saben porque no han estado locos…
Han visto como luce un loco rehabilitado?
Se han dado cuenta de la expresión en su rostro?
Se llama apatía.
Un loco rehabilitado es un apático.
Un pobre ser que deambula inerte, un individuo al que le resetearon el cerebro, le quitaron sus recuerdos y por lo tanto sus sentimientos… pero yo… yo me rehúso, yo prefiero el olor a mierda, prefiero pensar, sentir soñar con ella y volver a pensar y llorar sabiendo que ese instante no se volverá a dar y golpear mi cabeza contra las paredes del cubo blanco hasta hacerme chichones y llorar aun mas pensando en lo efímera e incierta que es la vida en el umbral, en el purgatorio, y recordar y no saber si aquello sucedió en un sueño o en el suelo envuelto en una sabana con ella.